Qué es y dónde está

Un paraíso en el medio de la montaña

Mil doscientas hectáreas de reserva natural privada al pie del cerro Champaquí. Una bella casa histórica ubicada en la Quebrada del Tigre, a pocos kilómetros de San Javier, Córdoba.

Un lugar con una energía muy especial, donde nacen vertientes de agua cristalina, los bosques nativos conservan la memoria del territorio y la vida está en constante expansión.

Un rincón de paz que invita al silencio, a recuperar el ritmo natural y a sentirnos en calma y plenitud.

La casa con su galeria, los alamos en otono y la sierra detras.
Vista aérea del bosque de la quebrada a la última luz, con el cordón de las Sierras Grandes dorado al fondo.
El filo de las Sierras Grandes bajo el cielo azul, con la vegetación otoñal de la ladera en primer plano y la luna asomando.
El arroyo bajando entre las rocas, con el puente de troncos, la pileta larga de piedra y el quincho, todo rodeado de bosque cerrado.

El agua

El arroyo San Javier nace en estas tierras

El agua, pura, cristalina, fresca y vibrante nace en el fondo de la Quebrada del Tigre: emerge de miles de pequeñas vertientes que, al juntarse, forman un arroyo pequeño, que a su vez se va juntando con otro arroyito hasta formar el arroyo principal.

Es el agua que bebemos nosotros, los habitantes del pueblo y la fauna que habita este maravilloso lugar. También es el agua que, con su fuerza, nos permite generar nuestra propia energía eléctrica.

Es la que trae vida a esta tierra y a este valle, y por eso nos sentimos responsables de cuidarla.

En el arroyo hay truchas y se puede pescar con devolución entre los meses de octubre y mayo.

El arroyo bajando en saltos entre las rocas, con los álamos y la sierra al fondo.
Una persona sentada en una roca frente a la cascada, bajo las ramas de un tabaquillo.
Una persona sentada sobre las rocas, entre los saltos del arroyo.

Energía hidroeléctrica

La luz de la casa la genera el arroyo

La Abundancia genera su propia electricidad a través de una turbina hidroeléctrica movida por la fuerza del agua del arroyo. Esta energía limpia y renovable abastece a todo el lugar las 24 horas, los 365 días del año.

La reserva

Tres ecosistemas en un solo lugar

En las 1.200 hectáreas de La Abundancia conviven tres ambientes naturales bien diferenciados: el bosque chaqueño serrano, que conocemos como monte nativo; el bosque de tabaquillos; y los pastizales de altura.

Cada uno aparece a medida que ascendemos por la montaña, con su propio paisaje, vegetación y fauna. El entorno se transforma con la altura: cambian los árboles, los colores, la temperatura, los sonidos y las vistas.

Nuestros senderos atraviesan estos diferentes ambientes, permitiéndonos descubrirlos a pie y experimentar cómo la montaña va cambiando a cada paso.

Cuidar esta diversidad es parte esencial de nuestro compromiso como reserva natural.

Las copas de los algarrobos y talas del bosque chaqueño en silueta contra el cielo del atardecer, violeta y naranja, con la luna nueva arriba.

Bosque chaqueño

El de la parte baja de la quebrada, con algarrobos, talas y espinillos.

Tabaquillos centenarios de corteza roja sobre un suelo de helechos, con gente caminando entre los troncos.

Bosque de tabaquillos

Tabaquillos centenarios de corteza roja, uno de los bosques nativos de altura más frágiles de las Sierras Grandes.

Gente caminando por el filo de la sierra, con el valle abajo.

Pastizal de altura

Arriba del filo, el pastizal dorado que se camina hacia la cumbre.

Fauna y flora

Pumas, cóndores y corzuelas

Retrato de un puma mirando a cámara.

La Abundancia es territorio de una gran diversidad de fauna silvestre. Pumas, corzuelas, zorros, águilas y cóndores, entre muchas otras especies, encuentran refugio en estas montañas.

Ellos son parte esencial de este lugar y lo habitan desde mucho antes que nosotros. Proteger sus ambientes y respetar sus movimientos es parte de nuestra responsabilidad como reserva natural.

Encontrarse con alguno de ellos es cuestión de suerte, paciencia y también de conocer sus hábitos. El amanecer y el atardecer, cuando la montaña está más silenciosa, son momentos especialmente propicios para observar algunas especies.

A veces no los vemos, pero están ahí. Sus huellas, sonidos y rastros nos recuerdan que compartimos estas tierras con una vida mucho más amplia que la nuestra.

Fauna

  • Puma
  • Corzuela
  • Pecarí
  • Águila mora
  • Cóndor
  • Halcón
  • Zorro
  • Gato montés
  • Hurón
  • Zorrino
  • Liebre
  • Perdiz
  • Loro barranquero
  • Martín pescador
  • Picaflor

Flora

  • Tabaquillo
  • Molle
  • Maitén
  • Tala
  • Moradillo
  • Coco
  • Piquillín
  • Espinillo
  • Algarrobo

Hierbas medicinales

  • Carqueja
  • Marcela
  • Muña muña
  • Poleo
  • Suico
  • Peperina
El parque al atardecer, con alguien caminando a contraluz.

La casa

Una casa con historia

1897
año de la casa
11
habitaciones en suite
28
personas
80
m² el salón grande

La búsqueda de una cura para la tuberculosis trajo a José Arias Moreno y a su esposa, María de la Plaza, hasta este rincón aislado de las sierras.

Todo comenzó con un pequeño y rústico rancho de adobe que, con el paso de los años, fue creciendo hasta convertirse en una gran casa de montaña para albergar a una familia numerosa. La obra fue coronada con la construcción del Oratorio San José, inaugurado en 1938.

Con el tiempo, la casa quedó prácticamente abandonada y entró en un largo sueño de casi cuarenta años. El clima de la montaña y la falta de mantenimiento fueron dejando sus huellas, hasta llevarla cerca de un punto de no retorno.

Décadas después, un nuevo sueño comenzó. Luis y Alicia, nuestros padres, decidieron recuperar este lugar y devolverle la vida. Restauraron la casa y, desde el año 2000, sus puertas permanecen abiertas para recibir a quienes llegan hasta estas montañas. Primero como La Constancia y, desde 2023, como La Abundancia.

Hoy la casa cuenta con once habitaciones en suite y capacidad para 28 personas —31 con camas extra—. Sus ventanas miran hacia el parque y las sierras, mientras que las suites Puma y Jaguar se encuentran apartadas de la casa principal, rodeadas de naturaleza y silencio.

Salas de estar, comedores, galerías, terrazas y jardines completan este conjunto de construcciones que fueron creciendo a lo largo de generaciones y que hoy, más que una casa, parece un pequeño pueblo de montaña.

La casa es la única construcción en las 1.200 hectáreas de la reserva. No hay vecinos cerca, otros alojamientos ni caminos de paso. Quien llega hasta acá, llega especialmente a La Abundancia.

Todo se conecta caminando: de la habitación al comedor, del comedor a los jardines y de los jardines al arroyo. Cruzando el puente, el sendero lleva hacia la inmensidad de la montaña, coronada por el cerro Champaquí.

Ver las habitaciones
  • La casa amarilla con la galeria de madera, contra el cielo.
  • Alguien caminando por el sendero de ladrillo entre las casitas ocres.
  • Pasillo exterior de la casa ocre, con el patio de ladrillo y la sierra.
  • El patio interno de la casa ocre, con un árbol en el medio y un banco antiguo contra la pared.
  • Habitación con ventanal a la sierra, sillones y alfombra sobre piso de madera.
  • Dormitorio con alfombra de rayas y ventana al parque.
  • Dormitorio con cortinas floreadas, ropero antiguo y ventana al parque.
  • Un dormitorio con techo de vigas de madera y puertas abiertas al bosque.
  • Bano de madera con banadera con patas y ventana al bosque.

El Infinito

Un oratorio de 1938 es hoy nuestro gran salón

El oratorio de piedra con el sol saliendo por detrás.

Es uno de los espacios con más historia de La Abundancia. Durante más de ochenta años fue el Oratorio San José, hasta que en 2022 comenzó una nueva etapa y se transformó en El Infinito.

Hoy es un espacio abierto a diferentes prácticas vinculadas al bienestar, el movimiento, la meditación y el encuentro.

Es el gran salón de La Abundancia, con capacidad para reunir en ronda a más de treinta personas, conservando todavía la arquitectura y la presencia de aquel antiguo oratorio.

Comodidades

Los espacios de la casa

La Abundancia tiene diferentes espacios para encontrarse, descansar, compartir o simplemente buscar un rincón propio.

El Infinito es el gran salón de la casa. Con ochenta metros cuadrados y capacidad para más de treinta personas en ronda, es el antiguo Oratorio San José y el espacio principal para las actividades de los grupos.

La Pulpería es más informal: camastros, una gran mesa baja circular, piano, una mesa alta con banquetas y otra para juegos de mesa. Cuando hay familias en la casa, se convierte en el espacio de los chicos.

También contamos con una sala de terapias y meditación con vista al jardín; el living principal, con su hogar a leña que invita a acercarse cuando baja el sol; a su lado, una sala de lectura con biblioteca; y, atravesando el pasillo, llegamos al comedor, custodiado por dos terrazas: una hacia el patio central y otra hacia el arroyo, bajo la sombra de los ciruelos y el canto de las aves.

La Matera es nuestra galería de juegos, con ping-pong y metegol.

En el centro del jardín, el fogón se enciende al caer la tarde. Hacia un costado, una fuente de agua se alimenta de una vertiente que nace detrás de la casa y pasa por debajo de ella. A su alrededor, distintos círculos de piedra reúnen bancos, mesas y camastros bajo los imponentes tilos y castaños.

Un poco más allá aparece la pileta natural, alimentada directamente con agua del arroyo. Todo invita a estar afuera, buscar una sombra, descansar y disfrutar del ritmo de la naturaleza.

A cinco minutos de la casa se encuentra el Bosque de los Ancestros, junto al arroyo. Un círculo de piedras permite reunirse alrededor del fuego y las mesas de madera invitan a quedarse tomando unos mates. Este bosque marca uno de los extremos del Paseo del Arroyo, un sendero que acompaña el curso del agua hasta llegar a El Chorro.

Todos estos espacios forman parte de La Abundancia y están a disposición de nuestros huéspedes.

  • Clase de yoga en el salon blanco de hornacinas.
  • Salon de piedra con sofa largo y mural, para grupos.
  • El living con el hogar a leña encendido al fondo, sillones con fundas blancas, un banco de madera y una mesa con un tablero de ajedrez.
  • La sala de lectura con dos bibliotecas llenas de libros, sillones, y el arco de ladrillo que da al living con el hogar prendido.
  • Un comedor chico con mesas puestas para el desayuno, una salamandra en el medio y ventanales con cortinas blancas que dan a las rocas y el bosque.
  • Mesa puesta vista desde una ventana, con el bosque afuera.
  • Un salón con techo de vigas y piso rojo, con colchonetas y un gong.
  • La galería techada con vigas de madera, dos sillones bajos con mantas claras y una mesa ratona, abierta al bosque por una baranda de troncos.
  • Gente sentada alrededor del fogón de noche, bajo el cielo estrellado.
  • La pileta redonda de piedra, vista desde el puentecito del arroyo.
  • Bancos y hamacas de madera bajo los árboles, en el sector de la parrilla.

Cómo funciona la casa

A tener en cuenta antes de venir

La luz es nuestra

Una turbina hidroeléctrica propia, movida por la fuerza del agua del arroyo, genera la energía que abastece a La Abundancia las 24 horas.

Wifi sí, señal casi no

Tenemos wifi por Starlink en toda la casa.

La señal de celular, en cambio, es débil y sólo llega a algunos puntos de la reserva. Una buena oportunidad para dejar el teléfono un poco de lado.

No recibimos mascotas

La Abundancia es una reserva natural habitada por fauna silvestre. Pumas, corzuelas, zorros y numerosas especies de aves viven y se reproducen en estas tierras. La presencia de animales domésticos puede alterar sus hábitos, por eso no recibimos mascotas.

Cuando vienen familias

La pelota queda para otro lugar

El terreno de La Abundancia es mayormente escarpado y el único jardín plano se encuentra junto a la casa y es compartido por todos los huéspedes. Por eso no permitimos juegos con pelota en los alrededores de la casa.

Un espacio para los chicos y otro para los grandes

La Pulpería es el espacio pensado para que los chicos puedan encontrarse, jugar y estar juntos. El living principal, en cambio, está reservado para los adultos. Los niños pueden ingresar cuando están acompañados por un adulto.

Cómo llegar

Estamos a 7 km de San Javier, Valle de Traslasierra, Córdoba

En avión

A Córdoba capital

3 h 30

Es el aeropuerto con más vuelos. Desde ahí son unas tres horas y media hasta acá, ayudamos a coordinar el traslado.

A Merlo, San Luis

1 h 10

Hay vuelos los jueves y los domingos. Queda mucho más cerca: un rato de transfer y estás en la estancia.

En colectivo

A Villa Dolores o a San Javier

Hay servicios desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza. Contanos a qué hora llegás y coordinamos el traslado desde la terminal.

En auto

Desde Buenos Aires

10 h

Unas diez horas. 870 km, de los cuales 670 son de autopista.

Desde Córdoba capital

3 h 30

Tres horas y media por las Altas Cumbres hasta Villa Dolores, y de ahí a San Javier.

Desde San Javier son 7 km, casi todo por un camino interno de tierra. No es necesario tener 4x4: se llega en auto común, siempre que no sea muy bajo. Siempre recomendamos, de ser posible, venir en camioneta.

Coordinamos el traslado desde el aeropuerto de Córdoba, desde Merlo, desde la terminal de Villa Dolores o desde San Javier. El costo no está incluido en la estadía.

Quebrada del Tigre, Estancia La Constancia
San Javier · Traslasierra · Córdoba · X5875

Abrir en Google Maps

Se puede venir de vacaciones y reservar una habitación, o tomar la estancia entera para un grupo.